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En muchos países de nuestra América indígena y mestiza, cuando se celebran elecciones parlamentarias y presidenciales, la abstención electoral es mayor que los votos sufragados en las urnas. Esto tiene varios factores que inciden en ese acto desganado de la población latinoamericana.
Uno es el porcentaje raquítico, cicatero y miserioso que los gobiernos dan a los Ministerios de educación, la mínima ansiedad que produce irse a parar un largo rato en una fila de votación, la corrupción que produce en el seno del pueblo los gobiernos que se han sucedido desde las independencias de nuestros países y la sensación que emana en ese mismo pueblo el hecho de que cualquiera que tenga “dos pesos” en el bolsillo puede ser Presidente de una de nuestras Repúblicas. Actualmente América Latina tiene varios buenos Presidentes, pero lamentablemente no son bien vistos por una parte de la población latina que vive en los Estados Unidos. Las cadenas hispanas de canales en español se han encargado de prepararles los escenarios y suministrarles los utensilios usados por el infierno para satanizar y desprestigiarlos. Estos canales de televisión que transmiten desde Miami en el idioma de Cervantes en los Estados “concón”, “quemaos” ó “pegaos”, como llaman los campesinos al Sur del Rió Grande a este gran país; han mantenido una campaña desacreditadora eterna en contra de estos mandatarios. La mayoría de los hispanos que viven en la Ciudad del Sol, parece, que han dejado sus mentes en los años sesentas y setentas cuando hablar de comunismo era una mala palabra. Ellos no ven con buenos ojos que el relajo que mantenían junto a las cuadrillas misinas y felinas de nuestra América negra se vaya evaporando y sea enfrentado con coraje por parte de un grupo de Estadistas latinoamericanos de la nueva era en un ambiente actual donde soplan vientos liberales. A los Presidentes Chávez, Correa, Morales, Ortega y Cristina Fernández los tienen en un altar infernal donde ya los Castro son miembros fundadores. A Lugo, Mujica y Funes no los paran de las sillas de espera en el antedespacho de Lucifer. A Humala le están preparando el traje y a Zelaya hace tiempo que lo achicharraron. Cuando le paso esto al pobre Mel, fueron muchos los hogares en el Condado de Dade en La Florida donde se oyó la voz del jefe de la casa vociferando: “Abran la botella más cara que hoy aquí se brinda”. Mientras tanto mantienen en los altares santeros a Uribe, Martinelli, Piñera, Pinochet, Trujillo, Balaguer, Leonel, Lobo, Flores, Pérez, Fox, Fujimori, Somoza y mucho más de amarga recordación para nuestra sufrida América. No es que queramos ser más papita que el Papa como dije en mi artículo anterior, pero muchos de los Presidentes latinoamericanos del presente están haciendo lo imposible para dignificar el valor humano en sus respectivas patrias. Aunque la oposición venezolana y los canalitos de pacotilla de Miami digan lo contrario, muchos países en el Continente se han salvado de “indignados” y pobladas gracias a Petrocaribe, una medida del Presidente Chávez que financia con prestamos blandos el petróleo que vende Venezuela a estas naciones. Si usted pregunta a diez hispanos en los Estados Unidos acerca del Presidente venezolano, uno dirá que está haciendo un buen papel, el resto dirá lo contrario pero con palabras despectivas añadidas como las que se usan en los caseríos, vecindades y barrios pobres de Latinoamérica para no entrar en más detalles. Seguiremos la próxima semana aclarando parte de lo que hemos escrito en esta entrega para que después no nos tilden de “chavistas”.
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