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Esta semana la agencia oficial de noticias Xinhua, uno de los voceros del gobierno de la China continental, nos trajo la buena nueva de que Pekín había aprobado la construcción de un laboratorio nacional de agricultura para garantizar la calidad de sus alimentos y evitar más casos de adulteración o intoxicación por causa de ingerir alimentos contaminados.
Esta medida del gobierno del gigante asiático viene para contrarrestar los escándalos alimentarios que han causado la muerte a muchas personas que han consumido productos del lejano país. El cable noticioso, como ha de esperarse, solo menciona un par de hechos en que se han visto envueltos algunos empresarios. Mencionan los seis bebés que murieron en el 2008 luego de intoxicarse con leche en polvo (este año fueron incautadas 30 toneladas de ese tipo de leche contaminada) alterada con melanina (sustancia plástica que ayuda a elevar artificialmente el porcentaje de proteína en este alimento), y otro caso en el 2007, cuando se contaminó un jarabe medicinal con líquido de frenos y exportado a Panamá donde murieron 142 personas sin contarlas. La nueva burguesía china cuenta con numerosos empresarios y capitalistas que le importa poco el que los consumidores se los lleve el diablo cuando consumen uno de sus productos. Lo que les importa es hacerse más ricos, y con tal de amasar más capitales, son capaces de competir con las garzas en busca de garrapatas encima del lomo de un buey. Y son ingeniosos para esa misión. El mes pasado, se descubrieron fresas, que luego de hacerla crecer químicamente, eran pintadas de rojo y rociadas con productos químicos artificiales para que olieran mucho más las deliciosa frutas. Precisamente en esos días fueron confiscados una gran cantidad de pollos engordados con minerales usados como rellenos para pinturas y plásticos. Según las malas lenguas, miles de toneladas de cerdos muertos por enfermedades como la fiebre porcina han sido utilizados para fabricar salchichas y embutidos. Los empresarios toman la carne de los cochinos fallecidos y la sumergen dos días en nitrito (un aditivo sumamente tóxico) para preservar el color del alimento, luego la ahuman con más colorante para tener como producto final un tocino de color y olor inigualable. 10% de los cerdos que han muerto en ese país ha sido por causa de este mal incurable. En el “country” de las Tres Gargantas hay comerciantes más ingeniosos que Hermelinda Linda y su compadre Aniceto Verduzco, aquellos personajes de las historietas mexicanas caricaturesca de los años setenta y ochenta. Agarran esa misma carne de cerdo infectada con una enfermedad que se puede transmitir a los humanos y la convierten en carne de ternera para usarla en acompañamiento de arroces y pastas en establecimiento de comida barata. El pan en muchos casos es blanqueado con lejía para hacerlo pasar como fresco cambiándole al mismo tiempo la envoltura con nueva fecha de expiración. Según los libros que desempolvo al leerlos, a principio del siglo pasado, nos encontrábamos con enfermedades como uncinaria, conjuntivitis, tos ferina, paludismo, papera, sífilis, viruela, varicela, sarampión y empeines. La mayoría de estos males tienen remedios ó existen medicinas para prevenirlos. Es más, hay lugares que ni se oye hablar de estas cosas y en otros han desaparecidos por completo. Es por esta razón que usted tiene que tener mucho cuidado con lo que se come, con lo que se lleva a la boca. Hay personas que parecen bellas, pero no tienen almas. No importa que a nosotros no nos lleve el tren, que se nos pase el cartón en el bingo o que no peguemos el palé en la lotería, los que les importa es abultar más el bolsillo con dinero mal habido. Por esta razón celebramos la iniciativa del gobierno chino de parar estos estafadores para brindarle al mundo lo mejor de ellos, lo que durante siglos no pudimos conocer de esa milenaria nación encaminada a ser la primera potencia económica de la bolita del mundo.
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