|
A sólo meses de completar su décimo octava temporada en las Grandes Ligas y después de ingresar al selecto grupo de bateadores que han disparado 3,000 hits, Roberto Clemente, el “Cometa de Corolina”, encontró la muerte al servicio de las familias nicaragüenses. El pasado 31 de diciembre se cumplieron cuatro décadas de su muerte.
El fatídico accidente que ocurrió en 1972, cubrió de luto al béisbol, cuando el avión que trasladaba ayuda a los afectados por el terremoto se precipitó al mar caribe y su cadáver nunca apareció. La nave de carga cayó en las aguas de la costa norte de Puerto Rico y desapareció con ayuda humanitaria para las víctimas del fenómeno natural que sacudido a Nicaragua y su meta era la reconstrucción de las ciudades de Managua y Masaya, que provocó la muerte de miles de personas. Pese a la campaña masiva para ayudar a Nicaragua después del devastador terremoto que destruyó a Managua y mató a miles de residentes dos días antes de la Navidad, gran parte de la ayuda humanitaria no estaba llegando al pueblo. En el caos del terremoto, se hizo obvia la avaricia del dictador militar Anastacio Somoza. Clemente, entonces decidió viajar a Managua para cerciorarse de que la comida y los suministros médicos que iban de Puerto Rico llegaban a las personas que los necesitaban. Clemente fue un visionero que se colocó por delante de muchos de sus contemporáneos. La dimensión histórica de Clemente comienza a partir de su pensamiento humanitario, a través de una trayectoria de múltiples misiones en disímiles escenarios. El astro puertorriqueño quería cumplir su misión de llevar la ayuda al pueblo de Nicaragua, él mismo personalmente. Su legado es imperecedero, no sólo por la proeza que realizó en el terreno de juego, sino también por la sencillez que lo caracterizó y su excepcional calidad como ser humano. Su nombre adorna estadios, calles, escuelas e instalaciones deportivas en su natal Puerto Rico y una estatua en el nuevo estadio de los Piratas, en la ciudad de Pittsburg. Clemente, es el único pelotero que ha sido introducido al nicho de los inmortales, sin expirar los cinco años establecidos para ser elegible a Coopperstown, al recibir el alto honor después de muerte. Fue un luchador por la igualdad en una época de discriminación racial, al principio de su carrera comió en restaurantes, viajó en ómnibus y se hospedó en hoteles para personas de color de su piel. Esa noche en que Clemente nos dejó físicamente, se inició su inmortalidad. Veredicto infortunado La comunidad deportiva local despidió el año con la impactante noticia de que la estrella del boxeo profesional Floyd Mayheather fue sentenciado a pasar tres meses en la cárcel, tras declararse culpable de violencia domestica. La conducta y las consecuencias que han traído su vida producto de un capricho, una malacrianza, altanería y avaricia han tirado todo lo que ha logrado por la borda. El acuerdo dice que no fue necesario un juicio por las acusaciones. La juez Melissa Zaragoza, le ordenó reportarse a la prisión el viernes día 6. También, le ordenó pagar una multa de 2,500 dólares y cumplir 100 horas de servicio comunitario. El boxeador golpeó a su ex novia Jossie Harris y dos de sus hijos de 10 y 9 años observaron la agresión durante una acalorada discusión en la casa de la mujer en septiembre del 2010, en Las vegas, Nevadas. Cumplirá prisión en la misma cárcel que su tío y entrenador Roger Mayweather cumplió sentencia en su momento por las mismas circunstancias. Ahora, no recibió un buen regalo como aconteció en otras ocasiones en las que ha estado involucrado. Ahora está siendo castigado de verdad. Ningún contrincante ha podido castigar en el ring a Mayweather, como lo ha hecho la juez Zaragoza, pero fuera del cuadrilátero. La prisión de Floyd afectará el posible combate contra Manny Pacquiao, previsto para el 5 de mayo. Con él fuera de escena el promotor Bob Arum, se saldrá con la suya montando en la primavera la cuarta pelea entre el mexicano Juan Manuel Márquez y el filipino Pacquiao. La cárcel arruina una pelea que le hubiese reportado más de 50 millones de dólares contra el asiático en lo que sería el mayor evento de la historia del boxeo rentado. Falta ver ahora si la pena impuesta produce un Mayheather rehabilitado y reformado en su conducta social, o por el contrario lo hace más rebelde, resentido o desafiante de la ley.
|